Minificciones Para Adam Winters

Un sueño diferido
Sus días fueron consumidos por el trabajo; sus noches, por sus sueños; y sus sueños se llenaron de pensamientos sobre lo que sucedería mañana; nunca tuvo tiempo para pensar en el día de hoy.
La energía del amor
A menudo el par de casados pasan más tiempo en silencio que hablando.
La separación
En esto momento, cuando se está dictando sentencia, puedo ver por primera vez tu punto de vista.
Una vana ilusión
¿Qué es lo que quieres de mi, amor desconocido? Dime y te lo daré. Yo sólo sé con certeza que el amor es tan libre como cualquier espíritu; que hay que protegerlo contra tentaciones malvadas. No te he encontrado todavía, pero existes. Esperaré mi vida entera si eso es lo que me pides. Amor, yo te aguardo.
El estado del tiempo
Quise sonreírte y el frío congeló mi mirada. Intenté parpadear y no pude. Lentamente, el hielo cubrió mi piel, es una sensación que te supera; como cuando te das cuenta que estás perdido. Me siento separado del mundo: atrapado entre barras y maniatado con cadenas. Quiero vencer el frío, el hielo y el miedo.
La monotonía de los quehaceres diarios
Espero, yo espero impacientemente. Ella me regaña y me invita a hacer algo. Sé que necesita mi atención pero estoy ocupado y éste no es el momento. Ahora estoy escribiendo, vete. Precipitadamente, el flujo de las ideas ha parado. Mis pensamientos comienzan a convertirse en distracciones.
Continúo luchando contra el impulso de su petición e intento seguir escribiendo, pero hay algo que está ardiendo dentro de mí; que se ha convertido en una obsesión. Me consume y no puedo hacerla salir; me da un golpecito ligero en el hombro, burlándose de mí con persistencia.
Lentamente, este impulso se apodera de mis ideas. Mis pensamientos se detienen y debo salir de este cuarto. Camino hacia la cocina para tomar agua. Me paro frente a la ventana y comienzo a mirar fijamente hacia afuera. Es inútil, me doy cuenta que debo complacerla. ¡Haré la maldita cama!
En tránsito
Tenía conciencia mientras los doctores trabajaban en mí. No sentía nada. Eso era bueno porque no manejo el dolor muy bien. Vi el techo de la sala y las luces eran brillantes. Sentía miedo. Me dijeron que las heridas eran fatales, pero estaba todavía vivo. No me dieron ninguna seguridad.
Me parecía que los días no terminaban nunca. No podía moverme, aunque todavía tenía sentido. Intenté cerrar los ojos pero no pude porque ya no podían permanecer cerrados. No tenía ninguna otra opción sino mirar hacia el frente.
Intenté cerrar los ojos otra vez, lo logré pero no estaba dormido. Todavía tenía sentido. Notaba cómo se movía mi cabeza de lado a lado. Los doctores me parecían frenéticos. Intenté decir algo pero no pude abrir la boca. Tenía much frío. No tenía dolor, sólo frío. Podía ver, pero no podía moverme ni oír nada.
¿Qué había pasado? Todos los médicos, menos uno, habían salido del cuarto. El doctor comenzó a cubrirme el cuerpo y también la cabeza. No me moví. No estaba listo para esto. ¿Ninguna advertencia? ¿Qué pasó? ¿Y mi esposa y mis hijos? Ahora solamente puedo esperar…

